Maltrato también afecta a hombres
Isabela Ponce
Periodista - Guayaquil
Desde el 2006, las denuncias por violencia psicológica contra las mujeres han aumentado.
Dentro de la sala de espera de la Comisaría Segunda de la Mujer y la Familia, las féminas amontonadas, muchas de ellas con moretones, aguardan para ser atendidas. Pero aislado en una esquina, hay alguien que no luce impaciente, no presenta evidencias de golpes y no es precisamente de sexo femenino. Manuel, de 58 años, también espera su turno para denunciar.
La causa por la que él está ahí es la misma que tienen todas esas mujeres se siente maltratado por su pareja y ha decidido presentar su queja. Como él, 346 hombres más han denunciado a sus cónyuges o convivientes en la dependencia judicial en lo que va del año. Ana Pasquel, comisaria primera de la Mujer y la Familia, los atiende y afirma que en el 90% de los casos, las vejaciones hacia el género masculino se producen a través de la humillación psicológica.
“Desgraciado, infeliz, hijo de p...”, “te lamentas demasiado, no eres nadie”, “maricón, no vales nada”, “desgraciado, no te escondas en las faldas de tu mamá”... son los insultos más recurrentes.
Con todo esto “el hombre se siente tan afectado por el maltrato verbal, que llega al punto de denunciar a su pareja”, declara la abogada. Y añade que la mayoría de los que se acercan a denunciar, confiesan que es la segunda vez que acuden a las oficinas, pero la primera que se atreven a declarar. Antes solo llegaban hasta la puerta y se iban.
El caso de Manuel fue uno de esos. Desde hace dos años que los problemas con su conviviente comenzaron, pero él no se acercó a denunciar el hecho sino hasta hace un mes atrás. Su ex conviviente, con quien procreó tres hijos, comenzó a insultarlo y agredirlo. “…Maldecido, desgraciado, ojalá te dé un infarto… vas a ver que te voy hacer brujería para que no se te ...”, fueron los gritos que recibió de ella.
Pero por más que se sienta humillado, según Miriam Ponce, comisaria segunda, el caso de Manuel no tendrá un final judicial. De todos los casos que ha atendido ninguno ha llegado a juicio porque, afirma, cuando los hombres denuncian a su pareja no buscan castigos ni multas para ellas, sino que se sometan a tratamientos psicológicos para luego reconciliarse. Además, nadie sigue los procesos porque “no quieren que las personas sepan que ellos son las víctimas”.
Las denuncias por parte de los hombres a las mujeres, solo representan el 18% de los casos que atiende la Comisaría. Aun así, según Ponce, desde el año 2006 los denunciantes han incrementado de manera progresiva.
En Quito, la situación es menos acentuada. En los 5 primeros meses de este año, la Comisaría Primera ha receptado 14 denuncias por parte de hombres; sin embargo esta cifra puede reflejar un incremento en comparación al año anterior, ya que en todo ese lapso se hicieron 14.
Pero William Vinueza, comisario de Quito, cree que la cifra es más reducida aquí porque Ecuador es un país machista, donde el hombre difícilmente se atreve a denunciar a una mujer, porque se siente “rebajado”. “Es difícil cambiar el modo de pensar de ellos, les cuesta aceptar que una mujer sea, en cierto modo, superior”, dice. Santiago Álvarez, empleado de la comisaría, ha visto cómo los hombres llegan a las puertas de las oficinas pero se regresan. Por eso luego de denunciar, se les da una charla para que conozcan que sus derechos son los mismos que los de las mujeres.
Carmen Campos, comisaria de Esmeraldas, dice que el desconocimiento legal es comprobado en su provincia. El año pasado recibía hasta 4 denuncias por parte de los hombres. “Algunos hombres decían que crearían una ley que los ampare”, cuenta.
Julio Franco, presidente de la Fundación Padres Por Siempre, cree que el sistema de las Comisarías siempre defenderá a la mujer. “Nunca se ponen del lado del varón y hay mujeres que abusan de esta condición”, dice.
Pero Campos no coincide con ese pensamiento, por eso realizó una campaña para explicar que la Ley 103 no solo ampara al sexo femenino, sino también a los hombres. El resultado de la campaña no se hizo esperar: ahora recibe 10 denuncias por mes de hombres que son agredidos.
En Esmeraldas también la mayoría de las denuncias son por violencia psicológica. Según Campos, los afectados sienten vergüenza cuando acuden e incluso “no les gusta explicar su caso porque su propia conviviente los tilda de débiles y maricones por acudir a la comisaría”.
Sonia Rodríguez, del CEPAM (Centro Ecuatoriano para la Promoción y Acción de la Mujer), considera que “hay una mirada subjetiva de las personas para entender el tema”. Cree que las problemáticas de género son distintas; no niega que haya hombres maltratados, pero dice que la situación no es comparable.
Pero este abuso hacia los hombres no sucede solo aquí. Un estudio publicado el mes pasado en Estados Unidos determinó que un 30% de hombres adultos sufren de violencia doméstica. “Esta violencia está poco estudiada y a menudo oculta, casi tanto como se ocultaba la violencia contra las mujeres hace una década”, dijo el autor principal Robert Reid, del Centro para Estudios de la Salud Group Health en Seattle (Washigton).
Pero también hay numerosos casos donde los hombres se quejan de que su pareja les exige demasiado económicamente. “Si no pueden comprarle algo, lo tachan de inservible”, dice la funcionaria de Esmeraldas. Con ella concuerda Sonia García, comisaria primera de Cuenca: “Lo más común es que les digan que no valen para nada, pero con palabras soeces”.
En esta ciudad la comisaria afirma que de cada 100 denuncias, solo 5 corresponden a los hombres. Cree que la principal razón por la que no todos denuncian es que gozan de independencia económica.
Para la comisaria Ponce, los hombres tienen que tener mucha valentía. “Solo con el hecho de acercarse ya rompen mitos y cruzan obstáculos”, opina.
Para Franco, de Papás por siempre, el mito no se ha superado del todo y cree que los casos de maltrato hacia los hombres existen, pero esa realidad no se refleja en las comisarías. “Los hombres no acuden - afirma - por orgullo o machismo. A los que les llaman mandarinas prefieren callar”.
http://www.telegrafo.com.ec/diversi...-a-hombres.aspx
____________
El Refugio de Esjo
El Refugio Bullying
"No hay necesidad de apagar la luz del prójimo para que la nuestra pueda brillar"












