Por José Antonio Burriel
Abogado y Periodista, experto en violencia doméstica
La nueva ministra de Igualdad ha dicho, y a las pocas horas de su toma de posesión, varias cosas que merece la atención de todos, pues aunque ya sabidas, no acaban de ser asimiladas por la sociedad.
Ha recabado una mayor conciencia social. Ha dicho: debemos conseguir que el dolor de todas las mujeres sea el dolor de toda la sociedad. Así debería ser, pero queda mucho camino por recorrer.
Cierto es, negarlo seria estar ciegos, que la sociedad ha dado pasos al frente en la concienciación sobre la violencia machista. Pero cierto es, asimismo, que además de muchos mas pasos, los pasos dados se quedan en lamentaciones, en minutos de silencio. ¿Dónde están las denuncias de familiares, amigos y vecinos? ¿Dónde están los testigos en los juicios contra los maltratadores?
Ha dicho, en ese encendido reclamo para el apoyo social, que cualquier maltratador va a tener enfrente a 44 millones de españoles plantándole cara. ¡Ojala sea así!
Quizás para ello debamos de dejar de llamarles maltratadores y ponerles el calificativo exacto: son unos delincuentes. Es posible que de es modo los españoles expresemos nuestro rechazo mas absoluto, porque nadie acepta con benignidad al delincuente, y los maltratadores lo son.
Quizás para ello debamos eliminar de nuestro pensamiento las excusas que muy frecuentemente surgen: bebe demasiado, esta desestructurado, toma drogas, es irascible. Todo ello es posible, pero la causa es evidente: son unos machistas de tomo y lomo.
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