Por José Antonio Burriel
Abogado y Periodista, experto en violencia doméstica
El pederasta de Huelva correteando por las calles y persiguiendo a menores, hasta matar a una de ellas; y varias sentencias firmes que “duermen en cajones” por la falta de diligencia de los jueces. Militar que mata a su excompañera y al novio actual de la mujer y después se suicida; y sin que nadie le retirase el permiso de armas, ni fuera juzgado porque el procedimiento llevaba un retraso de varios meses, casi dos años.
Varios violadores, condenados por violación a doce años, tras cumplir cinco meses de prisión están ya en tercer grado. Un juzgado de Alzira deja en libertad provisional a un adulto acusado de abusar, durante un año, a varios menores; deben seguir las investigaciones y, según el juzgado, no existe riesgo de fuga; ¿de seguir abusando de menores? El parricida –decapito a su madre y paseo la cabeza por el pueblo- había sido condenado cuatro veces por maltratar a su madre, y era esquizofrénico.
Y podríamos seguir contando hechos –por ejemplo, la no renovación del Consejo General del Poder Judicial, o los miles de sentencia por ejecutar- que nos muestran “el desguace de la Justicia”, un desguace a ojos vista de todos los ciudadanos. ¿Tendrá el gobierno como prioridad máxima la reforma de la Administración de Justicia? Esperemos, aunque la esperanza es débil, que así sea; eso sin, sin politizar aun mas la Justicia.
Sin una Administración de Justicia independiente, ágil, rápida y con sentido común a la hora de aplicar las leyes y hacerlas cumplir, la sociedad libre y democrática se tambalea. ¿Pueden los ciudadanos confirma en la Justicia con las noticias aparecidas en las ultimas semanas en los medios de comunicación? Pues… ¡va a ser que no!
Prioridad máxima para el Gobierno. Me temo que no va a ser así. Y me lo temo porque, desgraciadamente, hay muchos intereses en juego. Y cuando hay intereses en juego, no se puede habar de Justicia.
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