Por José Antonio Burriel
Abogado y Periodista, experto en violencia doméstica
En muchas ocasiones se escuchan cosas sobre el maltrato que indican falta de compresión de su naturaleza y de sus consecuencias. Y de esa incomprensión derivan la casi nula ayuda que la sociedad presta a las mujeres maltratadas y la justificación, injusta a todas luces, de opiniones procedentes del la ideología patriarcal-machista.
El maltratador agrede a la mujer –maltrato físico, psíquico, economico o social- con la finalidad de dominarla, de hacerle saber, de una forma u otra, que él, el varón, esta por encima de la mujer, es “su dueño y señor”, por decirlo de un modo llano y directo.
Y ese maltrato suele seguir unas pautas. Si la mujer no supedita su conducta, hasta su modo de pensar y opinar, a lo que quiere el varón, éste iniciara un comportamiento agresivo –primero suave y ligero, después, si lo considera necesario, grave y rotundo- para hacerle ver quien manda, quien es superior. Eso si, alternando con fases pacificas, entre otras cosas, para “no mostrar” toda la violencia que encierra su modo e ser.
Este comportamiento machista tiene sus efectos en la mujer: problemas de salud física y psíquica, dependencia de todo tipo, baja autoestima. En definitiva, la mujer queda encerrada “en las rejas” que el varón ha construido. Y queda encerrada hasta tal punto que la mujer llega a considerar que tal situación es normal en la relación de pareja; hasta tal punto que se ve incapacitada para salir del “pozo de la esclavitud en la que ha sido arrojada”. ¿Por qué las mujeres tardan tanto tiempo en intentar recobrar su dignidad y libertad?
Cuando la mujer da un paso decidido al frente para recuperar la libertad y dignidad –denuncia, separación, etc.-, el maltratador suele reaccionar con brutalidad, y lo hace porque no acepta que la mujer quiera vivir una vida que no sea la que él ha dispuesto; mas aun, ¿cómo se atreve la mujer a vivir sin la manipulación, cual juguete, que se ha convertido en la razón de ser de la vivencia del hombre en la relación de pareja? Son momentos peligrosos, son momentos en donde se producen las brutales palizas y hasta los asesinatos.
Siendo así las cosas, hay que procurar ayudar a la mujer en los primeros síntomas de maltrato. Dicho de otro modo, la mujer debe tomar las medidas oportunas –consejo, ayuda, separación- en esos primeros síntomas. Que no exista el engaño: un maltratador no cambiara su conducta.
Cuando se comprenden los rasgos del maltrato –descritos aquí sucintamente-, se comprende que muchas mujeres no se atrevan a denunciar o incluso retiren su denuncia una vez presentada. No solamente es el miedo o las amenazas, estamos ante un problema de dependencia de la mujer y de baja, mucha, autoestima.
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