Por José Antonio Burriel
Abogado y Periodista, experto en violencia doméstica
Lo dijo Cicerón: la fuerza es el derecho de las bestias. Lo dijo hace muchos siglos; desgraciadamente, también hoy sigue estando vigente.
Los maltratadotes creen ejercer “su derecho” sobre la mujer utilizando la fuerza –psíquica o física- para el dominio. Lo hacen porque siguen pensando que el hombre es superior a la mujer. Lo hacen porque piensan que, cuando la mujer no se doblega a sus designios y mandatos, debe imponer “su derecho” mediante la fuerza, la coacción, la amenaza, la dependencia.
Lo triste, y sangrante, es que recae sobre la mujer el probar que el macho” tata de imponer “unos derechos” que no tiene. Lo triste y sangrante es que la sociedad, una parte de ella, mas de lo que se piensa, piensa que el hombre tiene “derechos” sobre la mujer; piensa que la mujer provoca la reacción machista cuando reclama su libertad y la igualdad en dignidad.
Y a “las bestias”, sean personas o animales irracionales, hay que pararlas en seco. Hay que decirles que jamás la fuerza es instrumento para el ejercicio de los derechos. Hay que decírselo y hacer recaer sobre ellas todo el peso de la ley.
Y “las bestias” no entienden su error porque muchas sentencias son leves, livianas, porque por cualquier razón se les suspende la condena, porque la sociedad, el entorno social, nos les rechaza cual “bestias” que son.
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