MOBBING Y LOS APELLIDOS ACABADOS EN ZETA.
La nueva violencia que merece un himno.
Y es que mis hormonas fueron heridas,
en pedagoga creencia escolástica
entre enseñanzas por permitidas.
Y razono en la honestidad de la plática
certera, que entre las más normales telas
enseña la verdad más esquemática,
la que permanece mientras no son esquelas
colgadas en pared. Para lamentar la muerte
amigos y familiares ofrecen velas.
Pero el dolor de la ofensa no es suerte
cuando la hipocresía envoluminada
por silencios, concede al odio que te entuerte
el alma con la bajeza arruinada,
el corazón con desprecio entronado
en burocracia o trama desluminada.
La zeta, la última letra de inapropiado
sentir, que en griego es la última por omega
y en dignidad respetable. Como el oh dado.
ese oh, acompañado de la ache que plega
al silencio injusto del cobarde en cobardía,
que sólo dice oh, ante el ah que desplega.
Y se permiten la desautorizada osadía
sin ser juez, en Salomónica decisión
que nadie conoce, sólo la víctima al día.
Mobbing, ruina englobada en violencia y pasión
por quien en la red de su mal mental
piensa que mata la dignidad como fasion,
…
Como héroe que ha de ser admirado.
…
Y es conocido por su rostro abrigado
de acompañantes en el temor más consentido,
cuando en terapia y en cárcel, ser atado
sería, para descubrir su magno libido
en maltratar al próximo por prójimo,
el que calla en la espera del inhibido.
Y se viste en tortura con instrumental
de escupir envidias que tapa con lodo
se sonrisas y mascarilla fundamental
de sinrazones fabricadas, en su noche, a modo
de querer ser éxito en su maldad,
por creerse no canalla. Y es incómodo
al orden de los valores, donde en su frialdad
por envidia fusila con palabras mentirosas
y forma ejército que no respete la sanidad
De quien por normal aborrece las odiosas
normas, de los ilegales movimientos
que rompen la moral con pretenciosas
manchas de sucedáneos razonamientos
de altura y bajura, región y patriotismo,
color y bandera, raza y distanciamientos.
Que el término de la paz tenga logismo.
Que se saquen a palestra los nuevos violentos
que pegan patadas con brutalismo
dañando imagen de normales vientos
Y en serlo y por no reñir en victimismo,
y en queja ante quien es sin remordimiento.
Que sean destapados los escondidos en su personalismo,
quienes con golpes de pecho afixian democracia,
con apariencia de lobo que se cree su populismo.
Antonio Martinez de Ubeda
De la colección Ensayo. “Yo soy mobbing”
Con soporte de UNESCO.












