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Su preocupación por la gravedad que está alcanzando el fenómeno del bulliyng o abuso entre estudiantes, aunque a veces también con otros actores de la comunidad educativa, manifestó el senador Alejandro Navarro, quien ingresó a trámite legislativo un proyecto de ley que además de caracterizar y asumir la existencia de esta problemática, busca establecer que el derecho a la educación incluirá el derecho a una convivencia pacífica, integrada y libre de violencia física y psicológica entre los miembros de la comunidad educativa. Para ello propone modificar el artículo dos de la Ley N° 18.962, Orgánica Constitucional de Enseñanza.
El parlamentario, quien es integrante de la Comisión de Educación, dijo que el caso de Pamela Pizarro, quien se suicidó en Iquique tras un sistemático proceso de hostigamiento de parte de un grupo de compañeras, es una muestra dramática de lo que muchos niños y niñas sufren a diario en los establecimientos educacionales. Es necesario que la comunidad educativa en su conjunto se haga cargo de enfrentar esta situación, para que no tengamos que llegar a lamentar situaciones vividas en otros países, como en Columbine en Estados Unidos, cuando un pequeño grupo de estudiantes dio muerte a balazos a varios de sus compañleros.
Navarro, quien se encuentra en Finlandia sosteniendo una serie de reuniones con los personeros que llevaron a cabo la reforma educacional en ese país, que hoy les permite encabezar el ranking de calidad de educación elaborado por la OCDE, dijo además que de acuerdo a los estudios sobre la materia en el bullying hay cuatro fases: ataques o intimidaciones físicas, verbales o psicológicas, destinadas a causar miedo, dolor o daño a la víctima; abuso de poder, del más fuerte al más débil; ausencia de provocación por parte de la víctima; y repetidos incidentes entre los mismos niños o jóvenes durante un tiempo largo y sostenido.
Para el senador socialista, la escuela y la universidad no puede ser considerada un lugar donde no existen los derechos humanos y la dignidad de las personas. El fenómeno de acoso escolar o bullying lleva consigo una serie de consecuencias, no sólo para la víctima, que sin duda pueden ser las más devastadoras, sino también para el agresor y para los espectadores del fenómeno, en su mayoría niños y jóvenes en proceso de crecimiento y desarrollo. Esto es muy preocupante, pues los principales efectos sobre la salud mental del agredido tienen relación con dificultades de rendimiento y, en algunos casos, su fracaso escolar. Además, muchas veces desarrollan un alto nivel de ansiedad y de fobia escolar en situaciones extremas, así como baja autoestima, cuadros depresivos, bajas expectativas de logro, intentos de suicidio e indefensión aprendida. Sin embargo, lo más grave es que el niño o joven aprende que no puede controlar los recursos de su entorno mediante sus respuestas, por lo que deja incluso de emitirlas.
Fuente: http://www.lasegunda.com/ediciononline/politica/detalle/index.asp?idnoticia=321755

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